Impacto

A través del parabrisas, Regina observó al conductor del automóvil frente al suyo, aproximándose con tal rapidez que el accidente fue inminente.

Por la mañana no había desayunado, a pesar de los ruegos de su madre. Cada mañana era lo mismo. No le apetecía, pero ella insistía en preparar algo. Lo entendió en el instante que la mirada sorprendida del chico, se clavó en la suya. No había podido agradecerle lo que hacía por ella cada día.

Escuchó el sonido del metal chocando con otro metal. La blusa azul cielo que llevaba puesta era de su hermana Luisa. Vislumbró la mancha que quedaría, causada por su sangre. La tomó sin permiso, aun sabiendo cómo le molestaba que no le pidiera las cosas antes de tomarlas.

Observó los pequeños pedacitos de vidrio e imaginó que cada uno había atrapado un momento exacto de su vida.

Más sonidos, más dolor. «Te extraño, papá. Lamento haberme molestado contigo por tu nueva familia». Fue su último pensamiento.

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