José

La semana anterior José había tenido una fiebre muy alta. Octaviano y él habían quedado de levantar la cosecha desde el lunes; sin embargo, debido a su enfermedad, tuvieron que posponer sus planes hasta ese día.

—Hay que recogerla en tiempo, si no se hace de segunda —indicó José.

—Lo gueno es que ya está sano, compadre. La cosecha no podía esperar otra semana.

Pos ya sé. Pero quien sabe que diantre mal me pegó que la calentura no me dejaba ni poner un pie en el suelo.

—Lo malo es que los pesos que tenía ya se me acabaron. Ojala y mi señora pueda estirar lo que haiga pa comer.

Uste empiécele por allá, yo de este lado.

Ta gueno… Pérese. ¿Qué es eso?

—Es un un costal, ¿qui habrá dentro?

Octaviano se acercó al bulto, se agachó, y lo abrió de forma lenta. Se levantó de repente mientras sus ojos se abrían y su rostro palidecía.

José se acercó con temor, al ver la expresión de su compañero. Abrió el costal y soltó un grito ahogado al ver los billetes que rellenaban el espacio de ese saco.

—¡Son dólares! Los conozco de cuando trabajé al otro lado. ¡Son muchos!

—¡Cállese, compadre! —le dijo en voz baja, al tiempo que volteaba a todos lados, cerciorándose de que estuvieran solos—. Vamos a llenar nuestros sacos con la cosecha. Y al final del día nos llevaremos los costales de maíz y el otro pal jacal para que naiden nos cache.

Actuaron de acuerdo con los planes. Prometieron no decirle a nadie lo que habían encontrado.

Unos días después, Octaviano le comunicó su decisión al compadre:

—Yo no me voy a quedar, José. Me voy p’al otro lado otra vez. Me voy a llevar a mi familia. La mitad de ese costal cabe muy bien en una mochila de viaje. No llevaremos nada más.

—Con cuidado, compadre. Si el pollero se da cuenta que traí todo ese dinero, le irá muy mal.

—Sé cuidarme. Mañana me voy, antes de que se sepa.

—Dios lo acompañe. Yo me quedo aquí, escondo los billetes por un tiempo, y después ya veré lo que hago.

Los hombres se despidieron con un abrazo. Sellando la amistad, con el secreto que los unía un poco más.

Pasaron dos meses que el compadre se había ido de la localidad. La mujer de José sabía de la existencia del saco, del cual no habían tomado un solo billete para no despertar sospechas. Él le hizo prometer no decir nada de lo que sucedió.

Una noche la mujer despertó a José asustada.

—Rosario no regresó del pueblo. Fue a mercar unas cosas. Pero son las doce de la noche, nunca vuelve tan tarde. —explicó la mujer a su marido.

—Voy al camino a buscarla.

Su hija no llegó, ni esa noche ni el día siguiente. José y su familia fueron al pueblo, pero no pudieron encontrarla en ningún lugar.

Dos días después, él levantó la tapa de la caja de madera donde guardaba el costal.

—¿Qué vas a hacer?

—Voy a llevar el dinero a la polecia.

—¿Por qué?

—Alguien lo sabe. ¿Quién sabe cómo? Espero que no hayas andado de boquisueleta ,

—Por esta que no, viejo. —le indicó la mujer haciendo la señal de la cruz.

Pos no sé, pero de seguro quieren esto.

José levantó el saco, y vacío su contenido en el escritorio del comisariado ejidal.

—No lo robé. Octaviano y yo lo encontramos en el plantío. Regresen a m’ija con bien, se lo pido.

—Vete a tu casa. En cuanto tengamos alguna noticia, te mandaremos llamar.

Caminó a casa triste, más por su hija, que por el tesoro perdido. La puerta del jacal estaba abierta y se escuchaban los gritos de la mujer.

—Eres una sinvergüenza. Te juites dejándonos priocupados. Y ahora me sales con que andabas con el Francisco —vociferó la madre, al tiempo que golpeaba el brazo de la muchacha que salió corriendo a esconderse a un cuarto al ver llegar a su papá.

—¿Qué dijites mujer? ¿Andaba de loca con el Francisco?

—Si. Ansina pasó… ¿Los billetes?

—Los perdimos.

Al día siguiente fue noticia nacional:

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.