Miro al cielo sin mirar,
Siento el viento sin sentir
Pulmones en parsimonia
Corro las cortinas,
ato cerrojos con las venas.
en un latido lento y oscuro
Paredes blancas, pisos negros
Sin grises, sin colores.
El sonido de los segundos
quema las manos.
mientras hierve la piel
se caen los parpados
en un vaivén letárgico.
Se derrumbaron las puertas
entre hierros retorcidos
y murmullos estridentes.
Dejaron la marca de quietud,
y un rostro para el mundo.
En flexión de músculos.
un paso lento,
un paso firme
un paso al vacío.
Dos platos,
tres cucharas,
Cuatro cuchillos
Otra ventana.
Cebollas,
perejil,
ajos
Sal y humedad.
el sol traspasa la vidriera.
Sin giro a la luz,
ni a la calle
Ni los autos,
Sin ver los niños en las banquetas
Ni escuchar a la mujer del taconeo.
De nuevo corro las cortinas
Igual que antes Igual que siempre,
me entrego a mi silencio.








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